El grupo musical Japonés "Yamato"
se presentó en Ginebra del 27 al 30 de septiembre último. Este grupo da un
ropaje nuevo al arte ya milenario de los tambores japoneses, conocidos como
"taiko" o "wadaiko". El espectáculo, que fue un llenazo en
todas las presentaciones, combina tambores, el "shamisen" (tipo de
laúd con tres cuerdas), el "koto" (un tipo de harpa con trece cuerdas
y dos metros de largo) y el "shakuhachi" (flauta de bambú) con
escenografía y coreografía modernas.
Los tambores menores tienen un timbre más
agudo, y los tamaños varían hasta tambores de más de un metro de diámetro.
Estos, cuando resuenan, ¡hacen temblar toda la sala de espectáculos!
El show está organizado en varios actos y
dura efectivamente una hora y media. Como la música taiko tradicional puede ser
monótona para los occidentales, el espectáculo combina partes más tradicionales
con actos más dinámicos, que incluyen acrobacias y humor. En verdad, el
espectáculo empieza con la parte más occidentalizada, y presentan elementos más
tradicionales a lo largo del show.
A mí me gustó mucho el espectáculo, como un
todo y como introducción al taiko, aún lo esperara más tradicional. Lo que me
molestó fue lo que me pareció un énfasis al individuo, al artista, al contrario
de poner el foco en el arte propiamente dicho. El énfasis al artista es una de
las grandes características del arte occidental, la cultura a las "pop
stars", poniendo en segundo plano la arte en sí. Los actos en que no se
veía tanto a los artistas sino al arte, en que dejaron hablar los tambores,
esos sí fueron inolvidables.